La realidad de la hiperactividad

Published On: 28 enero, 2016
La realidad de la hiperactividad

Cada día miles de familias viven la realidad de la hiperactividad en sus hogares y en el colegio. Todos ellos denuncian la tendencia a banalizar esta enfermedad.

Constantes llamadas de atención, tutorías, expulsiones e infinidad de invitaciones a cambiar de centro, llevan a algunos padres a pensar que no es un problema de hiperactividad, sino de educación. Cuando su hijo cumplió los seis años comenzó el calvario para sus padres, cuenta José Luis Fernández Gómez, presidente de la Asociación de Familiares de niños hiperactivos de Cádiz, (Afhip) y padre de un niño de 14 años con TDAH,  (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).


Se mueve en exceso, se revuelve en el asiento, parece que no escucha cuando le hablas, pierde continuamente el material, se adelanta a contestar antes de que termines la pregunta y no juega con un solo juguete, sino con todos. Para el presidente de Afhip,  “el cerebro de los niños con TDAH es como una orquesta donde el director está dormido y cada músico toca a su bola, esa es la realidad de la hiperactividad” . “El padre como terapeuta de sus hijos es el primero en observar que ocurren cosas que no son normales”, explica José Luís, pero “es cuando llegan al colegio cuando empiezan las protestas y se confirma que existe un problema real”, aclara Ana Díaz Suárez, presidenta de la Asociación de Niños Hiperactivos de Asturias, (Anhipa).

Hiperactivos en clase 
Las familias de estos jóvenes critican la falta de preparación de algunos profesores para tratar con niños con hiperactividad, que por falta de conocimiento,creen que es un problema de educación. “Es un problema cerebral, no de falta de educación”, critica Carmen Yruela Arce, presidenta de Acampadah, la Asociación Cántabra de Padres de Ayuda al Déficit de Atención con y/o Hiperactividad. Para Carmen Yruela, en España se comete el error de intentar tratar de la misma manera a estos alumnos, cuando lo que necesitan es un trato muy distinto. “A nadie se le ocurriría obligar a subir una escalera a un niño en silla de ruedas, pero al niño hiperactivo no se le quiere poner rampas”, denuncia. 

Sencillas tareas como borrar la pizarra o repartir los folios en clase, sentarle en primera fila, hacerles exámenes orales, en vez de escritos o repetirle las indicaciones con mayor frecuencia que al resto de la clase, pueden hacerle la vida un poco más fácil los niños con TDAH, según Juan Carballo, colaborador clínico del departamento de Psiquiatría de Clínica Universitaria de Navarra, quien recuerda que “los resultados de un ejercicio en un niño inatento, no se deben tanto a su dificultad de resolución sino a que se les olvida lo que les has pedido”. 

Cómo atajar el problema
El primer paso para atajar el problema  “consiste en un tratamiento cognitivo conductual”, indica Ana Díaz Suárez, “que consiste en enseñarles el camino”. Para la presidenta de Anhipa, “el cerebro de estos niños funciona como si estuvieran en las nubes” y para que bajen, hay que quitarles privilegios, razonarles mucho, enseñarles a responder cuando les toca y a compartir el material. Pero “el niño tiene que poner de su parte”, aclara Ana Díaz Suárez, que defiende que se debe explicar a los que sufren TDAH que la medicación ayuda, pero que no es suficiente. Muchos padres se equivocan y confunden un mal comportamiento de su hijo con su hiperactividad, cuándo lo que puede haber ahí es un problema de educación.

La realidad de la hiperactividad debe ir abriéndose camino en la sociedad, consiguiendo así mayor consideración y ayudas a las familias.

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