Programa PIBE

Servicio Integral de Bienestar Emocional en los centros educativos

La atención hacia la salud mental se está intensificando y transformando en un aspecto crucial y central de la vida cotidiana. Esta creciente atención viene impulsada por varios motivos: debido a una mayor concienciación y la desestigmatización asociada a la búsqueda de apoyo psicológico, a la situación estructural que viene dada por una realidad social cada vez más compleja, al dinamismo de una sociedad tecnológica que no para de cambiar a pasos agigantados y supone vivir en la inmediatez, marcada también por las crisis económicas y por la pandemia de la COVID-19. Numerosos estudios han demostrado un aumento global en el malestar emocional y los problemas de salud mental, particularmente entre los jóvenes. Los síntomas más preocupantes incluyen ansiedad, depresión, pensamientos suicidas, trastornos alimenticios y autolesiones. Todos estos factores, han redefinido la necesidad de priorizar la salud mental, el equilibrio psicoemocional y el cuidado emocional.

Ha habido una reconceptualización sobre la salud mental. Si hasta ahora se contextualizaba en referencias sanitarias, su generalización pierde esa connotación patológica para emplearse como sinónimo de bienestar emocional. Esto, por tanto, significa que ya no se aborda desde la mera intervención, sino que incluye la prevención, el diagnóstico, la formación y la transversalidad.

Una de las áreas más importantes dónde empezar a trabajar este bienestar es en la educación. La educación, en su modelo tradicional, tiende a valorar el rendimiento y los resultados cuantificables, a menudo a expensas del bienestar emocional y psicológico de los individuos. Incorporar el bienestar emocional en las escuelas es crucial no solo para el desarrollo personal y social de los estudiantes, sino también para crear un ambiente que se sienta como un segundo hogar, donde todos los miembros de la comunidad educativa, incluyendo docentes y familias, promuevan activamente el bienestar emocional. Al fomentar un clima escolar que prioriza la salud mental, las escuelas pueden transformarse en espacios seguros y acogedores que facilitan el aprendizaje y el desarrollo personal. Este enfoque integral implica proporcionar herramientas para manejar el estrés, fomentar la resiliencia y mejorar la autoestima, al tiempo que se crea un entorno inclusivo y de apoyo que mitiga problemas como el bullying y el agotamiento laboral. El objetivo es un clima positivo de bienestar emocional que no solo beneficia a los estudiantes, sino que también es esencial para la satisfacción y eficacia de los docentes, haciendo de la escuela un lugar donde todos los agentes se sienten valorados y respaldados y así lograr un espacio de aprendizaje y de expresión que desarrolle a personas completas en el ámbito académico y emocionalmente sanas.

El programa PIBE pretende introducir en la dinámica escolar la educación en hábitos emocionales saludables como parte relevante en la formación integral de cada persona que forma parte de la comunidad educativa para garantizar un clima en el que desarrollarse íntegramente y emocionalmente como persona y como profesional o futuro profesional.

QUÉ SE CONTEMPLA EN EL PROGRAMA

FASES DEL SERVICIO